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Artículo reflexivo “EL SINDROME DE EXCESO”

Por Paco Ladera

El concepto de exceso en Medicina Tradicional China (MTC) puede abordarse como un desequilibrio en la interacción entre el individuo y su entorno, donde la armonía natural de la vida se ve interrumpida por una acumulación desbordante de ciertos aspectos fisiológicos, emocionales o mentales. Esta acumulación no es solo un exceso material, sino también un desbordamiento de tendencias que impiden la adaptación y la transformación.

Desde la filosofía que subyace a la MTC, el exceso se manifiesta cuando la relación entre la esencia vital (精, jing), el soplo dinámico (气, qi) y la sustancia orgánica (血, xue) se vuelve desproporcionada, impidiendo la correcta integración del individuo con su entorno. Este fenómeno puede entenderse como una desviación de la medida natural, donde una cualidad que debería fluir dentro de ciertos límites se desborda y genera fricción con el orden del cuerpo.

En términos fisiológicos, el exceso es una acumulación de qi patógeno que bloquea el flujo libre de la vida. Pero desde un punto de vista humanista, el exceso es también una incapacidad de procesar lo recibido, una rigidez que impide la transformación. En este sentido, el exceso no es solo una cuestión de acumulación sino de incapacidad de cambio, ya que un sistema con demasiada rigidez no puede responder adecuadamente a su entorno.

Si pensamos en el cuerpo como un campo de interacción entre el mundo interno y externo, podemos decir que el exceso es el resultado de una ruptura en la comunicación entre lo propio y lo ajeno. En términos de la teoría médica clásica, la acumulación de calor, de viento, de humedad o de flema no es simplemente una cuestión fisiológica, sino una expresión de la falta de adaptación al entorno, lo cual lleva a una resistencia que se traduce en enfermedad.

Cuando experimentamos un exceso, este se manifiesta en una forma de comportamiento que puede describirse como demasiado enfático, demasiado rígido o demasiado compulsivo. Por ejemplo, una persona que retiene constantemente emociones de ira o frustración está acumulando un exceso de qi que se puede manifestar como un estancamiento en el hígado, lo que da lugar a síntomas tanto físicos como psicológicos.

Pero más allá del cuerpo, el exceso también es una forma de vivir sin integración con la totalidad. En este sentido, cuando acumulamos conocimiento sin reflexión, poder sin servicio, riqueza sin propósito o deseos sin regulación, se encuentra en un estado de exceso. Y este exceso no es más que un signo de falta de integración con el orden natural.

El exceso y la transformación

El exceso es el punto donde el movimiento deja de ser flexible y se convierte en una barrera. Cuando se estudia el movimiento de la naturaleza, se observa que todo lo que crece sin control eventualmente se corrompe y colapsa sobre sí mismo. En el cuerpo, un exceso de calor consume los líquidos, un exceso de viento desordena la estabilidad, un exceso de humedad sofoca el dinamismo y un exceso de flema impide la claridad.

Para corregir el exceso, la MTC no busca simplemente “eliminar” lo que sobra, sino restaurar el flujo adecuado de la vida. El exceso no se resuelve por eliminación, sino por transformación. Un exceso de rigidez en el pensamiento no se resuelve con más información, sino con la capacidad de flexibilizar y cambiar la perspectiva. Un exceso de fuego en el cuerpo no se resuelve únicamente eliminando el calor, sino restaurando la capacidad de los fluidos para circular libremente. Así como en el cuerpo el qi debe fluir sin estancarse ni dispersarse, en la vida humana el conocimiento, las emociones y los deseos deben poder circular sin acumularse de manera destructiva. El exceso es el síntoma de la desconexión con el proceso natural del cambio, y su resolución no está en la eliminación, sino en la reintegración.

Si miramos concretamente los grandes sistemas fisiologicos, el exceso en Wei, Qi, Ying y Xue no es solo un fenómeno fisiológico, sino una manifestación de la ruptura del equilibrio en la interacción del individuo con su entorno. Desde esta óptica, podemos entender el exceso no solo como una desarmonía dentro del cuerpo, sino como un estado en el que la vida pierde su capacidad de transformarse y adaptarse.

La existencia es un proceso de flujo y transformación constante, donde cada entidad participa en un movimiento mayor. Wei, Qi, Ying y Xue no son simplemente sustancias fisiológicas, sino manifestaciones de cómo el cuerpo se posiciona en el mundo y responde a él. El exceso en cualquiera de estos sistemas no es una simple acumulación, sino un desfase en la relación entre el individuo y su contexto.

El exceso en Wei: Ruptura de la relación con el entorno

Wei Qi (卫气) es la capa defensiva del organismo, la fuerza que nos permite interactuar con el mundo sin ser sobrepasados por él. Es una manifestación de la relación entre el individuo y su entorno, tanto en el plano físico (inmunidad) como en el emocional (capacidad de adaptación). Un exceso de Wei Qi puede verse como una sobreprotección, una actitud defensiva que impide la integración con el medio.

El exceso en Qi: Vitalidad sin dirección

Qi (气) es la dinámica fundamental de la existencia, el flujo de transformación que permite la vida. Un exceso de Qi no significa necesariamente salud, sino una desorganización de la vitalidad, un estado en el que la energía se desperdicia o se emplea de manera destructiva.

El exceso en Ying: Consumo desbordado

Ying Qi (营气) es la energía nutritiva, aquella que regula el metabolismo y permite la renovación constante de las estructuras del cuerpo. Cuando se encuentra en exceso, la transformación del organismo se vuelve ineficiente, generando acumulaciones innecesarias.

El exceso en Xue: La acumulación que impide el movimiento

Xue (血) es la base material de la vida, el flujo que transporta los nutrientes esenciales a cada parte del cuerpo. Su exceso genera estancamiento, impidiendo que la vida se renueve de manera fluida.

El exceso no es solo una acumulación, sino una ruptura en la relación con el proceso de transformación natural. En cada uno de estos niveles –Wei, Qi, Ying y Xue– el exceso aparece cuando la función original pierde su fluidez y se convierte en una barrera.

Un Wei Qi excesivo nos separa del mundo. Un Qi excesivo nos desgasta sin sentido. Un Ying excesivo nos llena de cosas innecesarias. Un Xue excesivo nos ancla al pasado.

El equilibrio, entonces, no se encuentra en la eliminación forzada del exceso, sino en restaurar la capacidad de flujo y transformación, permitiendo que cada aspecto de la existencia retome su función original. El exceso es una manifestación de una vida que se ha vuelto rígida y que necesita recuperar su capacidad de cambio.

Mirando ahora, por último, sistemas más concretos, el exceso en la relación entre los sistemas Jingluomai (經絡脈, meridianos y vasos) y los Zangfu (臟腑, órganos y vísceras) no es solo una manifestación fisiológica, sino un reflejo de una distorsión en la integración del cuerpo con la totalidad de su existencia. Este exceso revela una fractura en la continuidad de la vida, donde las funciones del cuerpo dejan de ser expresión de un orden armonioso y se convierten en una acumulación desbordada que impide la transformación.

La relación entre Jingluomai y los Zangfu: Un sistema de comunicación y adaptación

El sistema Jingluomai no es un simple conducto por el que fluye el Qi, sino un sistema de interacción entre el individuo y su propia naturaleza interna. Es la red de comunicación que permite que el Qi, el Ying y el Xue lleguen a cada rincón del cuerpo, integrando la actividad de los Zangfu en una unidad funcional.

Los Zangfu, por su parte, son los órganos que procesan, transforman y distribuyen la vida, asegurando que el cuerpo mantenga su relación con el entorno a través de la respiración, la digestión, la excreción y la generación de Qi y Xue. La relación entre Jingluomai y Zangfu, entonces, es una relación de regulación y ajuste. Cuando hay exceso, esta relación se altera, generando bloqueos, estancamientos y acumulaciones que desorganizan la dinámica vital.

Esta alteración no es solo fisiológica, sino un signo de desajuste en la manera en que el individuo procesa su propia existencia, acumulando sin transformar, reteniendo sin distribuir, resistiendo sin adaptarse.

El exceso en la relación Jingluomai-Zangfu

El exceso en este sistema puede presentarse de diversas formas, cada una reflejando una distorsión en la relación entre la función orgánica y su canal de expresión:

1. Exceso en los Jingluomai: Qi y Xue atrapados en la estructura

Si los meridianos acumulan un exceso de Qi, el flujo se vuelve tenso, rígido y bloqueado, dando lugar a síntomas como hipertensión, espasmos musculares, cefaleas o insomnio. Si el exceso se da en Xue, aparece estancamiento, generando dolores crónicos, coagulaciones, várices o tumores. A nivel mental, este exceso se expresa como fijación en patrones de pensamiento, rigidez emocional y resistencia al cambio. Este tipo de exceso refleja una incapacidad de procesar y circular la experiencia, donde el cuerpo y la mente quedan atrapados en una estructura fija que impide la transformación.

2. Exceso en los Zangfu: Acumulación sin regulación

Si un órgano acumula demasiado Qi sin poder distribuirlo adecuadamente, aparece hiperfunción, como una digestión acelerada, palpitaciones o inflamaciones constantes. Si el exceso se da en Xue, el cuerpo genera estancamientos internos que impiden la renovación, como ocurre en el hígado cuando se retienen emociones sin procesar. En términos emocionales, esto se traduce en sobrecontrol, sobrecarga de responsabilidades, obsesión por la seguridad o un miedo constante a perder lo acumulado.

Este exceso en los Zangfu es un signo de una vida que consume y retiene más de lo que puede transformar, un cuerpo y una mente que no logran distribuir su energía y terminan sobrecargados.

El exceso como resistencia al cambio

Desde una perspectiva filosófica, la relación entre Jingluomai y Zangfu no es estática, sino un flujo constante de transformación y ajuste. El exceso en esta relación no es simplemente una sobrecarga, sino un signo de resistencia al cambio, donde la acumulación desmedida impide la adaptación.

Si el Jingluomai es el sistema de circulación y los Zangfu son el sistema de procesamiento, un exceso en cualquiera de los dos rompe el equilibrio de la vida:

Un exceso en Jingluomai (canales y vasos) significa que la vida está circulando sin rumbo, sin anclarse en una verdadera transformación.

Un exceso en Zangfu (órganos y vísceras) significa que la vida está reteniendo sin procesar, acumulando sin liberar.

En ambos casos, el exceso es una forma de resistencia, un apego a una estructura que impide el flujo natural de la existencia.

El exceso en la relación Jingluomai-Zangfu es un signo de una vida que ha perdido su capacidad de movimiento y ajuste. No se trata solo de un problema orgánico, sino de una incapacidad de integrar la experiencia y permitir la transformación.

Cuando el Jingluomai está en exceso, la vida se vuelve una corriente incontrolable que no encuentra su cauce.

Cuando los Zangfu están en exceso, la vida se vuelve una acumulación que se estanca y se vuelve pesada.

El equilibrio no se encuentra en reprimir el flujo ni en aumentar la retención, sino en restaurar la capacidad de transformación, permitiendo que la vida circule sin interrupciones, que la experiencia se procese sin resistencia y que el cuerpo y la mente se mantengan en un estado de continua adaptación.

El exceso, entonces, no es solo un fenómeno fisiológico, sino un signo de que la vida ha perdido su capacidad de transformación. Su solución no es la eliminación forzada, sino el restablecimiento de un orden donde la acumulación y la circulación encuentran su justa medida, permitiendo que la existencia fluya con naturalidad y propósito.

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